5 OCTUBRE 2026
CHIHUAHUA.- La fractura interna del Partido Acción Nacional en Chihuahua comienza a dejar de ser un asunto que pueda esconderse detrás de discursos de unidad.
El más reciente golpe para el panismo chihuahuense llegó este fin de semana con Andrés Baeza Carrasco, un perfil proveniente de una familia históricamente vinculada al PAN, quien decidió registrarse para competir dentro del proceso de Morena por la Coordinación del Sexto Distrito Federal, ubicado en la capital del estado.
No se trata de un perfil cualquiera.
Baeza creció dentro de un entorno familiar estrechamente relacionado durante décadas con Acción Nacional. Él mismo lo reconoció públicamente:
“Crecí en una familia que por años encontró en el PAN una plataforma de participación en la vida pública”.
La relevancia política del movimiento está precisamente en sus antecedentes.
Su padre, Alonso Baeza López, no solamente desarrolló una importante trayectoria dentro del sector empresarial de Chihuahua como dirigente de organismos como Coparmex y Canacintra.
También fue consejero estatal del PAN, regidor y coordinador de los regidores panistas durante la administración municipal de Juan Blanco.
Andrés Baeza pertenece además a una familia ganadera de varias generaciones y ha mantenido participación en organismos empresariales y de la sociedad civil como la Unión Ganadera Regional de Chihuahua, Coparmex, Canaco y DESEC.
Por eso su llegada al proceso interno de Morena tiene una lectura mucho más profunda que la incorporación aislada de un nuevo aspirante.
Es la señal de que sectores y familias que durante décadas encontraron en Acción Nacional su espacio natural de participación política hoy comienzan a mirar hacia otro lado.
El caso de Baeza tampoco ocurre de manera aislada.
Durante los últimos meses se han hecho cada vez más visibles las diferencias dentro del grupo político que acompañó a la gobernadora Maru Campos durante buena parte de su trayectoria.
Uno de los ejemplos más claros es César Jáuregui, uno de los hombres que durante años formó parte del círculo político que contribuyó al proyecto de Campos y que hoy compite abiertamente por la candidatura del PAN a la Presidencia Municipal de Chihuahua.
Jáuregui formalizó en julio su intención de participar por la alcaldía y, más recientemente, endureció su mensaje interno al advertir sobre el riesgo de que las candidaturas sean producto de una imposición y exigir que sea la militancia y la ciudadanía quienes participen en la decisión.
Es decir, dentro del propio PAN ya existe una competencia abierta entre personajes que durante años caminaron juntos.
A este escenario se suma la salida de Rafael Loera Talamantes de la Secretaría de Desarrollo Humano y Bien Común.
Loera había acompañado a Maru Campos desde su etapa como candidata a la Presidencia Municipal de Chihuahua y posteriormente ocupó diferentes espacios dentro de su equipo político.
El equipo de la Gobernadora manejo la salida de Loera como renuncia, pero fue evidente que su salida fue por que a la Gobernadora le molestó que la esposa de Rafa Loera, Anya Trevizo, recibiera el apoyo público de muchos panistas, luego de haber sido humillada públicamente por la Gobernadora.
otro integrante del equipo cercano de la gobernadora dejó su administración para construir un proyecto propio rumbo a 2027.
En ese contexto aparece ahora el movimiento de Andrés Baeza.
Su caso es distinto porque no está disputando una candidatura dentro del PAN.
Está participando directamente en un proceso de Morena.
En su comunicado, Baeza incluso deja una frase particularmente reveladora:
“No me registro para borrar mi historia”.
Y agrega que precisamente porque tiene una historia familiar de trabajo y participación decidió continuarla “desde su propia generación y tomando sus propias decisiones”.
Desde una lectura política, los acontecimientos de los últimos meses exhiben un problema mucho más profundo para Acción Nacional.
Por un lado están quienes permanecen dentro del PAN, pero disputan abiertamente las candidaturas y cuestionan la imposición de la Gobernadora.
Por otro, antiguos integrantes del círculo cercano del Gobierno estatal han abandonado sus cargos para construir sus propios proyectos.
Y ahora aparece además un perfil proveniente de una familia históricamente panista que decide buscar una oportunidad política dentro de Morena.
La pregunta empieza a ser inevitable:
¿qué está ocurriendo dentro del PAN de Chihuahua para que incluso perfiles históricamente cercanos al partido estén buscando nuevos espacios?
Para los críticos de la administración estatal, la respuesta está en el desgaste generado por años de confrontaciones internas, decisiones tomadas desde pequeños grupos de poder y una percepción creciente de que los intereses políticos y económicos han terminado por imponerse sobre las causas que durante décadas dieron identidad al panismo chihuahuense.
Y mientras desde el discurso oficial se insiste en proyectar unidad, los hechos comienzan a mostrar otra realidad.
Jáuregui exige que no haya imposiciones. Loera dejó el gabinete para construir su propia candidatura. Y Andrés Baeza, proveniente de una familia históricamente vinculada al PAN, decidió competir dentro de Morena.
Ya no se trata de un episodio aislado.
Se trata de una fractura política que, rumbo a 2027, cada vez resulta más difícil esconder.
Porque cuando quienes caminaron durante años alrededor de un mismo proyecto comienzan a tomar caminos diferentes, el problema ya no está afuera.
Está dentro del propio PAN.